Archivo | noviembre, 2012

The Mystery of Mercy Close

9 Nov

Soy muy fan de Marian Keyes. La primera vez que un libro suyo cayó en mis manos, hace cosa de unos cinco años, no podía explicarme cómo había conseguido vivir sin ella hasta entonces. Aquel primer libro fue Claire se queda sola. No había leído nada de ese estilo antes, así que para mí fue una tremenda novedad. Y me desternillé de risa. Así que me aficioné y me puse a buscar más cosas de esta mujer. Me encantaba cómo encontraba el humor en pequeñas cosas, cómo las protagonistas de sus historias confesaban sin pudor cosas que a mí me habían pasado alguna vez pero jamás me habría atrevido a contar a nadie (como ese que día que te encuentras con que tienes todas las bragas en el cesto de la ropa sucia porque llevas una semana pensándote si poner la lavadora o no y acabas saliendo de casa con la parte de abajo del bikini), cómo se reía de todo y el hecho de que, aunque al final fuesen esas típicas historias de chica conoce chico, blablablá… no eran ñoñas.

Mis favoritas desde siempre fueron las hermanas Walsh. Leí y releí las historias de Claire (Claire se queda sola, Watermelon), Maggie (Maggie ve la luz, Angels), Rachel (Rachel se va de viaje, Rachel’s Holiday) y Anna (¿Hay alguien ahí fuera?, Anybody Out There?) en español y en inglés. Las adoro. Me encantaría poder aparecerme en la casa de sus padres y encontrarlas a todas enzarzadas en una discusión absurda, comiendo chocolatinas y Cornetos como si no hubiera mañana. Me siento identificada con todas ellas, como si cada una tuviera parte de mí (o porque estoy tan tarada que tengo parte de la locura de todas y un poquito más).

Unos de mis momentos favoritos en aquellos libros eran las apariciones de Helen. Porque Helen, tan egoísta, tan cruel, tan brutalmente sincera, tan segura de sí misma… aunque hiciese sufrir a sus hermanas, era hilarante. Después de leerme la historia de Anna pensé… la siguiente tiene que ser Helen, seguro. Pero el siguiente libro no fue sobre ella.

Yo ya había perdido la esperanza cuando hace unas semanas leí en Twitter (a Yamane, creo) que ¡por fin! teníamos un libro sobre Helen Walsh. Creí que tendría que esperar a Navidad para conseguirlo, pero gracias a Bich me hice con él ese mismo día y empecé a leerlo. Tardé tres días y estoy convencida de que fue porque no tengo tele y además no me funcionaba internet. Si hubiera tenido cualquier otra distracción no lo hubiera leído tan rápido. O quizá sí, porque estaba desesperada por encontrar la chicha por algún lado. ¿Dónde estaba la Helen tremenda que había conocido en Watermelon, Angels, Rachel’s Holiday y Anybody out there? ? ¿Por qué no aparecen nada sus hermanas? (Aparte de los brevísimos y tristes cameos de Claire y Maggie) ¿Por qué las nombra así solo de pasada? ¿Por qué no hay llamadas de teléfono ni emails de Anna y Rachel? ¿Dónde está la Helen borde y divertida?

Me ha decepcionado muchísimo. No puedo decir que no me ha gustado nada porque quizá, si no hubiera conocido a ninguno de los personajes antes, si no tuviera expectativas, tendría una mejor opinión de él, aunque no habría estado entre mis favoritos. O no. No lo sé. Lo que está claro es que yo me esperaba otra cosa. Me esperaba una Helen tremenda, borde, fuerte, saliéndose con la suya, me esperaba muchos momentos con sus hermanas, me esperaba reírme lo más grande. Pero nada. Me he quedado a medias.

De hecho, creo que lo más divertido fueron los minutos que pasé pensando  a cuál de los Backstreet Boys pondría la etiqueta de the Talented One, the Cute One, the Gay One, the Wacky One… Lo que veo claro es que Howie sería the Other One.

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¿Qué vas a pedir a los Reyes Magos este año?

8 Nov

No creo que haya escrito más de cuatro cartas a los Reyes Magos en mi vida y, sin embargo, siempre que he tenido un blog me ha encantado escribir una entrada contándolo… incluso aunque sepa que ninguna de las personas que podría hacer realidad mis deseos va a leerme, incluso aunque sabía que no habría regalos para mí. Puede que, en el fondo, aún crea en la magia de ese día y, mientras lo escribo, puedo soñar con un día de Reyes perfecto.

Hace muchos años que en mi casa no hay regalos de Reyes. Ya no hay emoción, ni se madruga, ni nada. Cuando mi madre se levanta nos da un sobre con dinero a cada uno y nos explica “esto es de tu abuela, esto de tu otra abuela, esto de tu tía, esto de nuestra parte… y no te lo gastes en tonterías, cómprate ropa en las rebajas, que es lo que te hace falta”. (Y nosotros teníamos prohibidísimo hacer regalos.) Al menos ese es el recuerdo que tengo de los últimos Reyes que pasé en casa de mis padres. Para los del 2012 ni siquiera estuve en España, pero invité a Susanna a comer y nos intercambiamos regalos… una cosa modesta, pero es genial la sensación de ver tus paquetitos envueltos en papel de regalo, abrirlos y descubrir algo bonito ahí dentro. Unos días más tarde, llegó de parte de mis padres mi pota mágica. Estuve mucho tiempo insistiendo en que la quería y al final me la enviaron. Lo mejor de todo fue que debajo de ese papel marrón mi padre me la había envuelto en papel de regalo. Casi lloro de la emoción.Imagen

Este año voy a pasar la Navidad en España, pero para Reyes ya habré vuelto. Tampoco tendré a Susanna porque ha vuelto a Finlandia… pero yo sigo queriendo creer que, de una forma u otra, ellos me encontrarán. Puede que mi madre vuelva a darme un sobre con dinero, puede que mi tía tome nota de mis comentarios en Facebook, puede que… ¡puede que Melchor, Gaspar y Baltasar estén leyendo mi blog ahora mismo!

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El 6 de enero de 2013 me gustaría encontrar:

Un lector de libros electrónicos. De hecho, aún no sé cuál quiero. ¿Un Kindle? ¿Cuál es mejor? ¿Cuál debería empezar a publicar en Facebook? Siempre me ha gustado muchísimo leer, pero últimamente no lo hago mucho. Y una de las principales razones es que los libros que me gustan no los encuentro en las  bibliotecas y me da cosa comprar libros y no saber dónde meterlos luego.

– El libro Los tesoros de Sergio Dalma. Sé que es una contradicción después del párrafo anterior, pero… A ver, ¡es Sergio Dalma! Sería feliz teniendo ese libro en casa y mirando las fotos de vez en cuando.

Una sonrisa de Leo.

– Un montón de paciencia para mi madre, para que me enseñe a tejer.

– Una práctica de conducir con mi padre.

– Que repongan Doña Bárbara, para verla con mi hermana pequeña y morirnos de risa.

Bueno, claro, unos euritos para ayudar a terminar de pagar las clases de conducir y unos chorizos, morcillas y latas de calamares en salsa americana serían muy bien recibidos… pero esas son las cosas que, ahora mismo, más me apetece tener.

¿Y a ti? ¿Qué te gustaría tener el día de Reyes?

P.S.: Las galletas de la segunda foto fueron un regalo de Yamane :__)